Las sustancias
| Sustancia | Efectos y riesgos principales |
|---|---|
| Cannabis | Relajación, alteración de la percepción; ansiedad, dependencia en uno de cada diez consumidores, riesgo psicótico en los adolescentes y con productos muy concentrados. |
| Cocaína | Euforia, energía; riesgo cardiaco inmediato, dependencia fuerte; el crack y la pasta base, formas fumables baratas y muy adictivas, extendidas en varios países de la región. |
| Estimulantes de síntesis | MDMA, anfetaminas, metanfetamina: euforia, empatía; hipertermia, deshidratación, neurotoxicidad; pastillas de composición desconocida. |
| Opioides | Heroína, fentanilo, medicamentos desviados: sedación, analgesia; sobredosis mortal por parada respiratoria — el fentanilo, presente en Estados Unidos y en México, mata a dosis mínimas —; la naloxona la revierte. |
| Alucinógenos | LSD, hongos, ayahuasca, San Pedro: alteración de la percepción durante horas; riesgo psicológico en personas vulnerables; poco adictivos. |
| Alcohol | La droga que más muertes causa en toda la región, con mucho: accidentes, violencia, cirrosis, cánceres, dependencia. Legal en todos los países, con edades mínimas y límites de conducción distintos. |
La ley
Todos los países hispanohablantes castigan el tráfico con penas de prisión largas. El consumo y la posesión para uso personal, en cambio, van de la legalidad al delito: Uruguay legalizó el cannabis en 2013, incluida la venta en farmacias; España tolera el consumo privado y sanciona el público con multa; México despenalizó la posesión de pequeñas cantidades y su Corte declaró inconstitucional la prohibición del consumo de cannabis; Colombia y Argentina no castigan la posesión mínima por sentencia constitucional; Chile, Perú, Costa Rica y otros distinguen el consumo del tráfico con umbrales; varios países de Centroamérica y el Caribe castigan cualquier posesión con prisión. Las fichas de país dan las cantidades, las penas y las excepciones médicas de cada Estado — y para los viajeros, la regla es la del país donde se está, no la del pasaporte.
La adicción
La dependencia se instala cuando el consumo se vuelve necesario para funcionar y continúa a pesar de sus consecuencias. No es una falta de voluntad: es una modificación del cerebro que la voluntad sola rara vez deshace. Los tratamientos existen y funcionan — sustitución para los opioides, terapias para los estimulantes y el cannabis, medicamentos y grupos para el alcohol —, con recaídas que forman parte del proceso y no lo anulan. En la mayoría de los países la atención a las adicciones es gratuita en la red pública, con listas de espera y calidad desiguales.
La pareja
Vivir con una persona adicta pone al otro en un papel que no ha elegido: vigilar, encubrir, pagar, amenazar. Lo que ayuda, según los profesionales: dejar de proteger de las consecuencias, proponer el tratamiento sin ultimátum repetidos, buscar apoyo para uno mismo — los grupos de familiares existen en todos los países —, y fijar el límite que no se cruzará. La violencia es ese límite en todos los casos.
Reducción de riesgos
Quien consume a pesar de todo puede reducir los daños: no mezclar, no consumir solo, empezar con dosis pequeñas con productos desconocidos, analizar las sustancias donde existen servicios para ello, tener naloxona a mano si hay opioides. Varios países de la región tienen programas oficiales de reducción de riesgos; otros los prohíben. Las fichas de país lo indican.
