Lo esencial
- Las intoxicaciones ligadas a los cannabinoides sintéticos aumentan desde principios de 2025, y afectan principalmente a adolescentes.
- Están frecuentemente ligadas a e-líquidos presentados como legales — etiquetados «CBD» o vendidos como simples e-líquidos — que contienen en realidad cannabinoides sintéticos, de efectos mucho más potentes que los del cannabis.
- Los usuarios ignoran casi siempre la composición real de lo que consumen.
- Los signos clínicos son variados y poco específicos: neurológicos, psiquiátricos, cardiovasculares o digestivos. Eso retrasa la identificación de la exposición.
- Ante un signo de gravedad o una situación preocupante, la atención es urgente.
- La notificación de todo caso sospechoso o confirmado es esencial para seguir el fenómeno.
- El medio escolar está particularmente afectado por la difusión de estos productos.
De dónde viene este producto
Los cannabinoides sintéticos son sustancias químicas creadas en laboratorio que imitan los efectos del tetrahidrocannabinol, el principio activo del cannabis, pero con una potencia muy superior. Se fijan en los mismos receptores del cerebro activándolos mucho más completamente, lo que explica la brutalidad de los cuadros observados. Se los designa corrientemente con los nombres de PTC — por «pète ton crâne», «te estalla la cabeza» —, Buddha Blue, Spleen o K2. Las moléculas cambian permanentemente: en cuanto una se clasifica como estupefaciente aparece una variante, lo que hace imposible mantener la lista al día y priva de todo valor al etiquetado.
La producción es industrial y lejana; el polvo se disuelve después e incorpora sobre el terreno a e-líquidos, se pulveriza sobre materia vegetal inerte para imitar la hierba, o se integra en gominolas y caramelos. La concentración varía de un frasco a otro y dentro de un mismo frasco: dos caladas tomadas en el mismo punto del mismo producto no entregan la misma dosis.
Un poco de historia
Estas moléculas no vienen de un tráfico sino de la investigación. En los años 1980-1990, laboratorios farmacéuticos y universitarios fabrican decenas de compuestos capaces de activar los receptores del cannabis, para comprender el sistema endocannabinoide y buscar analgésicos: el HU-210 de Raphael Mechoulam en 1988, la serie CP de Pfizer, y sobre todo la serie JWH del químico americano John W. Huffman, cuyo JWH-018, sintetizado a mediados de los años 1990, será copiado por los traficantes.
Hacia 2004 aparecen en Europa mezclas de hierbas vendidas como incienso «no destinado al consumo humano», bajo el nombre de Spice. Hay que esperar a diciembre de 2008 para que laboratorios alemanes identifiquen lo que contenían: cannabinoides sintéticos pulverizados sobre plantas inertes. Las prohibiciones que siguen, molécula por molécula, desencadenan una carrera: cada producto prohibido es sustituido por un primo legal, y el sistema europeo de alerta temprana ha registrado más de doscientas de estas sustancias.
La respuesta jurídica cambió de naturaleza en los años 2010: clasificación por familias químicas más que por molécula, ley británica de 2016 que prohíbe toda sustancia psicoactiva no exenta. Las oleadas de intoxicaciones graves — MDMB-CHMICA en Europa en 2014-2016, epidemias en las prisiones británicas — mostraron que estos productos ya no tienen mucho que ver con el cannabis cuyo nombre imitan.
En qué formas se encuentra
- E-líquidos para cigarrillo electrónico, incoloros e inodoros, a veces presentados como legales y vendidos como «CBD». Es hoy la forma dominante entre los adolescentes, y la más engañosa: nada, ni a la vista ni al olfato, distingue el producto de un e-líquido ordinario.
- Materia vegetal impregnada, vendida como hierba o mezclada con cannabis.
- Gominolas, caramelos, cápsulas, con el mismo efecto retardado que los comestibles de cannabis, y por tanto el mismo riesgo de repetir la dosis.
- Resinas y polvos revendidos con los nombres comerciales citados más arriba.
Las cifras de la señal sanitaria
Un ejemplo bien documentado: en Francia, de principios de 2025 al 30 de abril de 2026, la agencia del medicamento (ANSM) registró unas 500 notificaciones en su red de centros de adictovigilancia. Más del 70 % concernían a personas de 13 a 18 años, de sexo masculino. Los casos graves representaban el 71 % del total, con dos muertes — una por convulsiones repetidas, la otra por suicidio. El análisis del e-líquido vapeado o de las muestras biológicas, realizado en cerca de un caso de cada cinco, puso de manifiesto uno o varios cannabinoides sintéticos clasificados como estupefacientes. Los sistemas de alerta de otros países europeos describen el mismo perfil.
Los efectos indeseables inmediatos
Las presentaciones son heterogéneas. Pueden asociar:
- Trastornos neurológicos: agitación, confusión, convulsiones, alteración de la conciencia que puede llegar al coma.
- Trastornos psiquiátricos: alucinaciones, ataque de pánico, ideas suicidas, signos de abstinencia.
- Trastornos cardiovasculares: taquicardia, dolor torácico, pero también bradicardia, trastornos del ritmo o colapso.
- Manifestaciones digestivas: náuseas, vómitos.
En las formas más graves se observan descompensaciones agudas multiorgánicas que asocian daños neurológicos, cardiovasculares y metabólicos — acidosis grave, hiperlactatemia.
El carácter no específico de estos síntomas, sumado a una escasa sensibilización de los profesionales, contribuye a una subdetección del fenómeno: a un adolescente llevado a urgencias por una crisis convulsiva o un brote delirante no se le pregunta espontáneamente qué ha vapeado.
Qué hay que hacer
- Ante un signo de gravedad — convulsiones, trastornos de la conciencia, agitación extrema, dificultad respiratoria, dolor torácico — la derivación a un servicio de urgencias es indispensable. Lo es igualmente ante una situación clínica preocupante aun sin signo mayor.
- Decir lo que se ha consumido, incluso si se trataba de un producto presentado como legal. Los cannabinoides sintéticos no se buscan en los análisis toxicológicos de rutina y algunas moléculas recientes escapan a los métodos disponibles en el hospital: sin la información, el diagnóstico se pierde.
- Conservar el producto sospechoso — frasco, cartucho, hierba, resina, gominolas — sin manipularlo ni tirarlo, en la medida de lo posible y sin correr riesgos. Podrá analizarse.
- Pedir consejo al centro de adictovigilancia de su región o al centro de toxicología (centro antiveneno).
Analizar el producto
Cuando el producto asociado al caso está disponible, en varios países existen dispositivos de análisis gratuitos y anónimos: en Francia el sistema SINTES del observatorio de las drogas, en España el servicio de análisis de Energy Control, en los Países Bajos la red DIMS del instituto Trimbos, y la red europea TEDI que los federa. Están conducidos por laboratorios capaces de identificar numerosos cannabinoides sintéticos, incluidos compuestos emergentes que los análisis biológicos corrientes no detectan. Los resultados sirven para tres cosas: comprender y atender el caso, identificar rápidamente las nuevas sustancias que circulan y evaluar el riesgo sanitario.
Notificar un caso
Todo caso sospechoso o confirmado debe notificarse sin esperar al dispositivo de farmacovigilancia o adictovigilancia del país — en la Unión Europea, cada Estado dispone de un portal de declaración de acontecimientos sanitarios indeseables, y el centro de toxicología recibe también las llamadas de los profesionales. Los datos útiles son siempre los mismos: edad y sexo de la persona expuesta, circunstancias (vía de administración: e-líquido, producto fumado, otra), antecedentes, signos observados y su gravedad, atención y evolución, y toda información disponible sobre el producto — nombre de uso, fotos.
Estas declaraciones alimentan los sistemas nacionales y el sistema europeo de alerta temprana sobre nuevas sustancias psicoactivas. Son lo que permite caracterizar el fenómeno, evaluar el riesgo y adaptar las medidas de prevención.
Por qué el efecto es más fuerte en el adolescente
La difusión se hace muy ampliamente en el medio escolar y periescolar, por intercambio o reventa entre alumnos, lo que explica la sobrerrepresentación de los menores en las notificaciones. Tres elementos agravan la situación a esa edad. El producto se presenta como legal, y por tanto se percibe como inofensivo. Es invisible: un cigarrillo electrónico no huele a nada y no se distingue del del vecino. Y el cerebro adolescente, cuya maduración no ha terminado, reacciona con más fuerza a igual dosis, para un peso menor. Un adolescente puede así absorber en dos caladas una dosis que provocaría en un adulto una intoxicación grave.
Para un padre o un profesor, el signo de alerta no es el olor — no lo hay — sino el comportamiento: una crisis de angustia brutal, una confusión, una agitación inexplicada, un malestar, vómitos repetidos en un adolescente que vapea. El reflejo útil es recuperar el material de vapeo y entregarlo a los sanitarios.
Dónde informarse y con quién hablar
En la mayoría de los países existe una línea telefónica de información sobre drogas, anónima y gratuita, y los centros de adictología reciben también a los padres solos. En España, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) responde en el 900 16 15 15; en México, la Línea de la Vida en el 800 911 2000; en Argentina, la línea 141 del Sedronar, las veinticuatro horas. El observatorio europeo de las drogas (EUDA) publica alertas sobre los cannabinoides sintéticos en circulación, y las agencias nacionales del medicamento las evoluciones reglamentarias, en particular la inscripción de nuevos cannabinoides en la lista de estupefacientes.
Cuándo llamar a emergencias sin dudar
Pérdida de conocimiento, convulsiones, confusión importante, respiración lenta o irregular, labios azules, dolor en el pecho, temperatura muy alta, agitación incontrolable, ideas suicidas. En estas situaciones se llama a emergencias y se dice lo que se ha tomado: la atención depende de ello, y nadie persigue a quien llama para salvar a alguien.
