Para qué sirve un régimen
El régimen económico responde a tres preguntas que la vida cotidiana no plantea y que el divorcio o la muerte plantean de golpe: ¿de quién es lo que se compró durante el matrimonio?, ¿quién responde de las deudas de cada uno?, ¿qué se reparte al final? Cada país fija un régimen por defecto — el legal — y permite elegir otro por contrato antes o, en muchos países, durante el matrimonio.
Los tres modelos
- La comunidad de gananciales — «sociedad conyugal» en varios países de América —: lo que cada uno tenía antes y lo que recibe por herencia o donación sigue siendo suyo; lo que se gana y se compra durante el matrimonio es de los dos, y se divide por mitades al final. Es el régimen legal de España, México, Argentina, Chile (con particularidades), Perú, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Cuba y la mayoría de Centroamérica.
- La separación de bienes: cada uno es dueño de lo suyo, antes y durante el matrimonio, y responde solo de sus deudas. Es el régimen legal de Nicaragua, de Costa Rica — bajo la forma de una participación en los gananciales al disolverse el matrimonio — y de los Estados de Estados Unidos sin community property; en todas partes puede elegirse por capitulaciones.
- La participación en las ganancias: separación durante el matrimonio, reparto de lo ganado al final. Poco usada, pero disponible en varios países.
Lo que la gente descubre tarde
- En gananciales, el sueldo de uno es de los dos: la cuenta a nombre de uno solo no cambia nada.
- Una deuda contraída por uno solo para las necesidades de la familia compromete los bienes comunes; una deuda personal — un aval, un negocio — puede alcanzarlos también según el país.
- La vivienda familiar no puede venderse ni hipotecarse sin el consentimiento de los dos cónyuges en casi todos los países, cualquiera que sea el régimen y aunque pertenezca a uno solo.
- La herencia recibida durante el matrimonio sigue siendo propia, pero los frutos — alquileres, intereses — suelen ser gananciales.
Las capitulaciones
Se otorgan ante notario, antes de la boda casi en todas partes y también después en muchos países, y se inscriben en el registro civil para valer frente a terceros. Sirven para elegir la separación de bienes cuando uno de los dos tiene una empresa, deudas o hijos de una unión anterior; para excluir un bien concreto; o, al contrario, para poner en común lo que la ley dejaría separado. Cuestan poco y evitan litigios largos.
Parejas internacionales
Dos nacionalidades o dos residencias sucesivas plantean la pregunta de qué ley rige el régimen: la del primer domicilio común, la de la nacionalidad común, la elegida por los cónyuges según el país. Mudarse de país puede cambiar el régimen sin que nadie lo sepa. Unas capitulaciones que designen la ley aplicable evitan la sorpresa; las fichas de país indican qué reglas de conflicto sigue cada Estado.
