Un continente dividido
La apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo ha seguido en el mundo hispanohablante dos caminos: la ley, votada por el parlamento — España en 2005, Argentina en 2010, Uruguay en 2013, Chile en 2021, Cuba por referéndum en 2022 —, y los tribunales, que en México, Colombia, Ecuador, Costa Rica y Estados Unidos han declarado inconstitucional la exclusión. El resultado, a la fecha de esta página, es una división casi exacta: la mitad de los países cubiertos casan a las parejas del mismo sexo; en la otra mitad — Perú, Bolivia, Paraguay, Venezuela, la mayoría de Centroamérica, la República Dominicana, Guinea Ecuatorial — no existe ni matrimonio ni, salvo excepciones, unión civil. La Corte Interamericana de Derechos Humanos pidió en 2018 a todos los Estados del sistema garantizar los mismos derechos; su opinión consultiva se ha aplicado de forma desigual.
Donde no hay matrimonio
Algunos países ofrecen una unión civil o de hecho abierta a las parejas del mismo sexo, con derechos parciales; otros, nada. En estos últimos, la pareja puede protegerse con testamento, poderes, seguros y contratos, pero no puede obtener ni la filiación conjunta ni la reagrupación familiar del conviviente extranjero. Un matrimonio celebrado en otro país no se reconoce, o se reconoce solo para efectos limitados.
Filiación y adopción
Casi en todos los países que abrieron el matrimonio, la adopción conjunta siguió, a veces con años de diferencia y a veces por sentencia. La filiación automática de los hijos nacidos en el matrimonio de dos mujeres existe en varios; para dos hombres, la gestación subrogada está prohibida o no regulada casi en toda la región, y la filiación de un hijo nacido en el extranjero por esa vía se resuelve caso por caso. Las fichas de país dicen qué es posible en cada Estado.
Reconocimiento entre países
- Entre países que reconocen el matrimonio igualitario, el matrimonio se inscribe y vale como cualquier otro.
- En un país que no lo reconoce, la pareja casada en el extranjero es tratada como dos solteros: sin herencia, sin decisión médica, sin reagrupación.
- En la Unión Europea, el derecho a la libre circulación obliga a todos los Estados miembros a reconocer el matrimonio para la residencia del cónyuge, incluso donde el matrimonio igualitario no existe.
Y la realidad social
La ley no lo dice todo. En varios países donde el matrimonio es legal, la discriminación sigue siendo cotidiana y la violencia, real; en otros donde no lo es, la vida en pareja es posible y visible en las grandes ciudades. La página sobre los encuentros internacionales y las fichas de país señalan los Estados donde la relación misma está penalizada o donde la prudencia se impone.
