Dos maneras de desear
La sexología distingue desde los años 2000 el deseo espontáneo — que surge solo, sin estímulo aparente, más frecuente al principio de una relación y en algunas personas toda la vida — y el deseo reactivo, que aparece en respuesta a la excitación, una vez empezados los besos o las caricias. Muchas personas, y más mujeres que hombres según los estudios, funcionan sobre todo con el segundo: no «tienen ganas» antes, y sí durante. Saberlo cambia mucho en la pareja: esperar a tener ganas para empezar es, para ellas, esperar en vano.
El ciclo de la respuesta sexual
Excitación, meseta, orgasmo, resolución: el modelo clásico de Masters y Johnson describe el cuerpo; los modelos posteriores añaden el deseo y el contexto — la relación, el cansancio, el estrés, la imagen que uno tiene de sí mismo — que deciden si el cuerpo responde. El orgasmo no es la meta obligatoria de cada relación, y su ausencia ocasional no es un problema; su ausencia sistemática, sobre todo en la mujer, es frecuente y tiene causas que se tratan: la página sobre el placer femenino lo desarrolla.
Diferencias de deseo en la pareja
Es el motivo de consulta más frecuente en sexología: uno quiere más que el otro. No hay una frecuencia normal — las encuestas dan medias de una vez por semana en las parejas estables, con enormes variaciones — y la diferencia no es un problema mientras se hable. Lo que ayuda: desvincular el sexo del rechazo (decir que no a una relación no es decir que no a la persona), mantener el contacto físico sin finalidad, y buscar juntos qué contexto — hora, lugar, cansancio — favorece el deseo de quien tiene menos.
Cuando el deseo falta
- Causas físicas: cansancio, depresión, ciertos medicamentos — antidepresivos, anticonceptivos hormonales en algunas mujeres —, alcohol, dolor en las relaciones, cambios hormonales del posparto o de la menopausia.
- Causas de pareja: conflictos no resueltos, rutina, resentimiento, falta de intimidad fuera del sexo.
- Causas personales: estrés, imagen corporal, historia sexual difícil, educación.
Un médico descarta las causas físicas; un sexólogo o un terapeuta de pareja trabaja las demás, en pocas sesiones a menudo. Los medicamentos para la erección tratan la erección, no el deseo; los que se venden para el deseo femenino tienen efectos modestos y no están autorizados en la mayoría de los países hispanohablantes.
Esta sección es una sección de salud sexual: describe, no ilustra, y no sustituye una consulta. Cuando algo duele, sangra o preocupa, la respuesta es un profesional.
