Después de una agresión
Ir a urgencias lo antes posible, sin lavarse si es posible: atención, prevención del embarazo y de las infecciones (la profilaxis del VIH debe empezar antes de 72 horas) y recogida de pruebas aunque no se haya decidido denunciar. España: 016, 112, centros de crisis 24 horas en cada provincia desde 2023. México: 911, Línea Mujeres 55 5658 1111. Argentina: 144. Colombia: 155. Chile: 1455. Perú: 100.
De qué hablamos cuando hablamos de «cultura de la violación»
La expresión, nacida en el feminismo estadounidense de los años setenta, designa un conjunto de creencias que hacen tolerable la violación: que la víctima «se lo buscó» por su ropa, su alcohol o su presencia en cierto lugar; que un no puede querer decir sí; que el marido tiene derechos; que el honor de la familia vale más que la palabra de la mujer. No es un rasgo de ciertos países, sino un gradiente: en 2016, el 27 % de los europeos consideraba que las relaciones sexuales sin consentimiento pueden estar justificadas en algunas circunstancias (Eurobarómetro), con picos del 40 al 55 % en Rumanía, Hungría y Bulgaria. Lo que sigue describe los países donde la ley misma, o su aplicación, organiza la impunidad.
Donde violar a la esposa no es delito
Más de treinta países no reconocen la violación conyugal. India la excluye expresamente del delito de violación (excepción 2 del artículo 63 del nuevo código penal de 2024, heredada del código colonial de 1860) cuando la esposa tiene más de 18 años; el Tribunal Supremo lleva años sin decidir. Ningún Estado de la Liga Árabe la castiga (Equality Now, 2025): en Egipto, Arabia Saudí, Emiratos, Kuwait, Marruecos, Argelia, Líbano, Jordania, el deber conyugal se presume. Tampoco Irán, Afganistán, Pakistán en la práctica, Bangladés (si la esposa tiene más de 13 años), Sri Lanka, Malasia, Singapur hasta 2020, Nigeria (norte), Etiopía, Bahamas, Haití. América Latina la castiga en todos los países del continente, por lo general con agravante, aunque las denuncias sean raras; España la persigue desde una sentencia del Tribunal Supremo de 1992.
Donde el violador puede casarse con su víctima
Una veintena de códigos penales extinguen la acción penal o la pena si el autor se casa con la víctima: Rusia, Tailandia, Venezuela, Kuwait, Baréin, Irak, Libia, Argelia, Filipinas, Tayikistán, Serbia, Guinea Ecuatorial. La página sobre el matrimonio forzado cuenta cómo América Latina, el Magreb y Oriente Próximo las han ido derogando.
Donde la víctima acaba acusada
En los países que castigan las relaciones fuera del matrimonio (zina), la mujer que denuncia una violación sin poder probarla — en el derecho clásico hacen falta cuatro testigos varones — confiesa de hecho un delito. En Pakistán, las ordenanzas Hudood de 1979 llevaron a la cárcel a miles de víctimas hasta la reforma de 2006; en Sudán, en Afganistán, en Irán, en Arabia Saudí, en el norte de Nigeria, en las Maldivas, la víctima sigue arriesgando la flagelación o la prisión por «adulterio»; en Emiratos y Catar, extranjeras que denunciaron una violación fueron detenidas por relaciones extramatrimoniales hasta fechas recientes (caso de una turista mexicana en Catar en 2021, condena suspendida tras la presión diplomática). En Marruecos y Túnez, la mujer soltera que queda embarazada tras una violación puede ser procesada.
La impunidad de hecho
- México. La cifra negra es de las más altas del mundo: según la encuesta ENVIPE, más del 93 % de los delitos sexuales no se denuncian, y de los denunciados una fracción mínima acaba en sentencia; el Estado de México, Chihuahua y Guerrero concentran los peores datos. Colombia, Guatemala y Honduras registran tasas de impunidad superiores al 90 % en los delitos sexuales.
- Sudáfrica. 42.569 violaciones denunciadas en 2023-24, una de las tasas más altas del mundo, y menos del 10 % de condenas.
- India. 31.516 violaciones registradas en 2022 (NCRB), una cada 17 minutos, para 1.400 millones de habitantes: la denuncia es la excepción. El caso Nirbhaya (Delhi, 2012) cambió la ley, no las cifras.
- Europa y Estados Unidos. Ni el sistema judicial más avanzado escapa: en Inglaterra se condena en el 2 o 3 % de las violaciones denunciadas; en Francia, un 0,6 % de las violaciones estimadas acaba en condena; en Estados Unidos, 25 de cada 1.000 agresiones sexuales terminan con el autor en prisión (RAINN). En España, el Ministerio del Interior registra cerca de 5.000 agresiones sexuales con penetración al año desde 2023, más del doble que antes de la pandemia — en parte por la unificación de los delitos en 2022 y porque se denuncia más —, mientras que la Macroencuesta de 2019 estimaba que solo un 8 % de las mujeres violadas habían denunciado.
La violación como arma de guerra
Bosnia (20.000 a 50.000 mujeres, 1992-95), Ruanda (250.000 a 500.000 en cien días, 1994), el este del Congo, Darfur, las yazidíes reducidas a la esclavitud por el Estado Islámico (véase la esclavitud hoy), Tigray, Ucrania desde 2022, Sudán desde 2023. Los tribunales internacionales para Ruanda y la ex Yugoslavia reconocieron en 1998 y 2001 la violación como crimen de guerra, crimen contra la humanidad y elemento de genocidio, y la Corte Penal Internacional la persigue desde el Estatuto de Roma (art. 7 y 8). La impunidad sigue siendo casi total: las condenas se cuentan por decenas para cientos de miles de víctimas.
Los países que han cambiado
La otra mitad del mapa se mueve. Desde 2018, una veintena de países han definido la violación por la ausencia de consentimiento y no por la violencia: Suecia (2018), Grecia, Dinamarca (2020), España (ley del «solo sí es sí», 2022), Países Bajos (2024), Suiza (2024), Francia (2025). Los países latinoamericanos han reformado sus códigos para eliminar el «avenimiento», castigar la violación conyugal, tipificar el feminicidio (México 2012, Argentina 2012, Colombia 2015, Chile 2010 y 2020, Perú 2013) y crear fiscalías especializadas; el camino hacia las condenas efectivas es más lento. Las fichas de país de Consentimiento dan la ley exacta y los números de ayuda de cada Estado.
