Un mercado mundial, y muy latinoamericano
La encuesta 2024 de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS) cuenta 37,9 millones de intervenciones hechas por cirujanos plásticos en el mundo — 17,4 millones de operaciones y 20,5 millones de tratamientos no quirúrgicos (toxina botulínica 7,8 millones, ácido hialurónico 6,3 millones) —, un 42,5 % más que en 2020. Estados Unidos va primero (6,1 millones), seguido de Brasil (3,1 millones, primer país del mundo en operaciones con 2,3 millones) y Japón; México, Colombia y Argentina figuran entre los quince primeros, y España es uno de los mercados más activos de Europa (unas 400 000 operaciones al año según la SECPRE). La cirugía de párpados pasó a ser en 2024 la operación más practicada, por delante de la liposucción, el aumento de pecho, la revisión de cicatrices y la rinoplastia; en América Latina el aumento de glúteos y la liposucción dominan. Los países que reciben la mayor proporción de pacientes extranjeros son Túnez, los Emiratos, Colombia y Turquía; México es el primer destino de los estadounidenses y la República Dominicana el de las mujeres de la diáspora.
Las operaciones más pedidas, y lo que puede salir mal
- Aumento de pecho (implantes o grasa propia): contractura capsular (5 a 10 % a diez años), rotura, desplazamiento, pérdida de sensibilidad, reoperación en uno de cada cinco casos en diez años; los implantes no son para toda la vida.
- Liposucción: irregularidades, seroma, embolia grasa, perforación; el riesgo sube con el volumen aspirado (más de 5 litros: ingreso obligatorio).
- Levantamiento de glúteos brasileño (BBL): inyección de grasa en los glúteos; la operación estética más mortal, con una mortalidad estimada en 1 por 3 000 en 2017 (embolia grasa cuando la grasa entra en el músculo), reducida a alrededor de 1 por 15 000 desde que se inyecta solo bajo la piel con ecografía; los cirujanos británicos la suspendieron de 2018 a 2022, Florida la reguló en 2019 y 2023.
- Rinoplastia: resultado imprevisible en el 10 %, retoque en el 10 al 15 % de los casos.
- Abdominoplastia: la más arriesgada de las operaciones corrientes para la trombosis y la embolia pulmonar (0,3 a 1 %), sobre todo combinada con liposucción.
- Párpados, lifting facial: hematoma, asimetría, ojo que no cierra, lesión del nervio facial (rara).
- Inyecciones (toxina, ácido hialurónico): necrosis de la piel y ceguera por embolización de un vaso (varios cientos de casos de ceguera publicados en el mundo), infecciones por productos falsificados; en España solo pueden inyectar los médicos; en América Latina abundan los «inyectadores» sin título.
- Biopolímeros (silicona líquida, aceites, metacrilato inyectados en glúteos, pechos o cara): la plaga de América Latina — la sustancia migra, inflama y deforma años después, y ha matado a decenas de mujeres (Colombia, Venezuela, México, República Dominicana). Colombia los tipificó como delito con la Ley 2316 de 2023 (2 a 10 años de cárcel, 8 a 15 si quien inyecta es médico); Venezuela los prohibió en 2012; en México, Perú y Ecuador siguen circulando en «clínicas» clandestinas. Nunca hay que aceptar una inyección «de relleno permanente».
Los escándalos que cambiaron las reglas
- PIP (2010): el fabricante francés Poly Implant Prothèse llenaba sus prótesis con silicona industrial; 400 000 mujeres en el mundo, sobre todo en América Latina (Venezuela, Colombia, Argentina, Brasil) y en España (unas 18 000); tasa de rotura doble; el fundador, Jean-Claude Mas, condenado a cuatro años de cárcel en 2013; el certificador TÜV Rheinland condenado a indemnizar.
- Linfoma anaplásico asociado a implantes (BIA-ALCL): cáncer raro (alrededor de 1 caso por 3 000 a 30 000 implantes) ligado a las prótesis texturizadas; los implantes Biocell de Allergan se retiraron del mercado mundial en 2019; se recomienda vigilancia, no la retirada preventiva.
- Las «clínicas de garaje»: en Colombia, México, Venezuela y Perú, cada año mueren mujeres en locales sin licencia operadas por falsos cirujanos; Colombia creó en 2023 un registro nacional de centros y profesionales, y las autoridades cierran cientos de locales al año.
El turismo médico: el precio real de un presupuesto a mitad de precio
Un aumento de pecho cuesta 5 000 a 8 000 € en España o 8 000 a 12 000 dólares en Estados Unidos, 2 500 a 4 000 en Colombia, México o Turquía, con vuelo y hotel en el paquete. La diferencia se explica por los salarios, pero también por lo que no se ve: sin segunda consulta, tiempo operatorio comprimido (varias operaciones en una sola sesión, el primer factor de mortalidad), alta al día siguiente, sin seguimiento, y la imposibilidad de demandar al profesional desde el propio país. Los hechos: el Parlamento británico contó en marzo de 2024 28 británicos muertos en Turquía tras operaciones no urgentes desde 2019, y el Foreign Office señala 7 muertos más en 2025; los CDC estadounidenses investigaron en 2023 muertes de estadounidenses tras BBL en la República Dominicana e infecciones por micobacterias tras liposucciones en México; en Colombia, varias pacientes extranjeras han muerto en Medellín y Cali. Las reglas: nunca combinar varias operaciones en una sesión, quedarse al menos diez días, rechazar toda operación no precedida de una consulta con el propio cirujano (no con un «coordinador»), comprobar su registro en el colegio médico del país, exigir un contrato escrito, y saber que el seguro no cubrirá ni las complicaciones ni la repatriación. Los destinos y su especialidad: Colombia (Medellín, Cali, Bogotá: glúteos, pecho, cara; los cirujanos de la SCCP son excelentes, el problema son los otros), México (Tijuana, Guadalajara, Cancún, Monterrey), República Dominicana (BBL, varias muertes de estadounidenses), Brasil (la escuela de Ivo Pitanguy, muy alto nivel en Río y São Paulo), Argentina (Buenos Aires: buen nivel y precios en pesos, destino de chilenos y uruguayos), Turquía (Estambul: pelo, dientes, nariz, BBL; 1,5 millones de pacientes extranjeros al año), Túnez (para los francófonos), Corea del Sur (Seúl, cara y párpados), Tailandia (Bangkok, hospitales internacionales acreditados JCI), España (destino de calidad para los latinoamericanos con medios).
Comprobar a un cirujano y a un centro
- España: el título protegido es «especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora» (vía MIR), comprobable en el colegio de médicos provincial y en el buscador de la SECPRE; «cirujano estético» y «médico estético» no son especialidades. El centro debe figurar en el Registro General de centros sanitarios del Ministerio de Sanidad (REGCESS). La Ley 41/2002 exige consentimiento informado escrito; la cirugía puramente estética a menores requiere a los dos padres y un motivo médico. No la cubre la Seguridad Social; IVA del 21 %.
- Argentina: especialidad certificada por la SACPER y el Colegio de Médicos; el Ministerio de Salud habilita los centros. México: certificación del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica y miembros de la AMCPER; COFEPRIS autoriza las clínicas; ojo con las «clínicas patito». Colombia: miembros de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, título verificable en el ReTHUS; centros en el REPS; la Ley 1799 de 2016 prohíbe la cirugía estética a los menores de 18 años. Chile: Sociedad Chilena de Cirugía Plástica y Superintendencia de Salud. Perú: SPCP y colegio médico. Venezuela: SVCPREM, con el drama de la emigración de cirujanos. Estados Unidos: certificación del American Board of Plastic Surgery (el «American Board of Cosmetic Surgery» no está reconocido).
- En todas partes: la ISAPS publica el directorio de sus miembros, verificados en su país; un cirujano extranjero que no aparece ni ahí ni en el colegio de su país no debe operar.
La cabeza antes que el cuerpo
La dismorfofobia (preocupación obsesiva por un defecto mínimo o imaginario) afecta al 2 % de la población y al 10-15 % de los candidatos a cirugía estética, que no sacan ningún beneficio y encadenan operaciones; un buen cirujano la detecta y se niega a operar. Las peticiones calcadas de los filtros de las redes («dismorfia de Snapchat») y las que siguen a una ruptura o un duelo justifican esperar. Una operación lograda cambia un detalle del cuerpo; no cambia una vida de pareja — la página Seducción recuerda cuánto varían los cánones. Por último, la cirugía que repara (tras un cáncer, un accidente, una malformación, una ablación — véase Cirugía íntima) sigue otras reglas y sí está cubierta.
