La circuncisión: religiosa, cultural o médica — dónde, a qué edad, con qué riesgos

Uno de cada tres hombres del mundo está circuncidado, por razones que van del octavo día de la Torá a la prevención del VIH en África austral. Esta página recorre los motivos, los países y sus tasas, los beneficios y las complicaciones reales, lo que dice la ley — de la sentencia de Colonia a las reglas suecas — y cómo debe hacerse la operación para ser segura.

Uno de cada tres hombres

Alrededor del 37 al 39 % de los hombres del mundo están circuncidados, 1 200 millones, dos tercios por motivos religiosos (musulmanes y judíos, donde la tasa roza el 100 %). Las tasas por país hablan de las culturas: más del 90 % en Filipinas (el tuli, rito de paso hacia los 10-12 años), en Corea del Sur, en Israel, en el Magreb, en Turquía, en África occidental y oriental; 58 % de los recién nacidos en Estados Unidos (bajando desde el 65 % de 1979; los hispanos son el grupo que menos la practica, alrededor del 40 %); menos del 10 % en España y en casi toda América Latina — algo más en Puerto Rico y la República Dominicana por influencia estadounidense, y en México en las clases altas del norte —; casi universal en Guinea Ecuatorial (fang y bubis) y en la inmigración musulmana de España. Menos del 5 % en los países nórdicos, China y Japón.

Tres razones, y lo que dice la medicina de cada una

Beneficios establecidos: reducción de alrededor del 60 % del riesgo de contraer el VIH para un hombre en relaciones heterosexuales (tres ensayos aleatorizados en Sudáfrica, Kenia y Uganda, 2005-2007) — de ahí el programa OMS-ONUSIDA de circuncisión médica voluntaria, que ha llegado a 35 millones de hombres en 15 países de África austral y oriental desde 2007 —; menor transmisión del virus del papiloma (VPH) y del herpes, menos cánceres de pene (ya muy raros) y de cuello uterino en las parejas; diez veces menos infecciones urinarias en el primer año de vida (pero son raras: 1 %). No protege contra la gonorrea, la sífilis o la clamidia, ni a la pareja receptora, y no sustituye al preservativo. Las academias de pediatría discrepan: la estadounidense (2012) considera que los beneficios superan los riesgos sin recomendarla a todos; la canadiense y la australasiática no la recomiendan de rutina; la neerlandesa (2010) y la danesa (2016) se oponen sin motivo médico; la Asociación Española de Pediatría no la recomienda sin indicación; la OMS solo la recomienda en países con alta prevalencia de VIH.

Las complicaciones

Bien hecha, la circuncisión del recién nacido tiene 0,2 a 0,5 % de complicaciones (sangrado, infección), la del niño mayor o del adulto 2 a 4 % (hematoma, apertura de la herida, retirada excesiva o insuficiente, estenosis del meato urinario en el 5-10 % de los casos tras circuncisión precoz, adherencias). Los accidentes graves — amputación parcial, fístula, septicemia, muerte — son excepcionales en medio médico (menos de uno por 100 000) pero muy reales fuera de él: las circuncisiones tradicionales con cuchilla en África austral matan cada año a decenas de jóvenes (más de 800 muertos en la provincia sudafricana del Cabo Oriental desde 2006); en Nueva York, la succión ritual de la herida (metzitzah b'peh, practicada por una minoría ultraortodoxa) transmitió herpes a bebés (una veintena de casos y dos muertes entre 2000 y 2017); las circuncisiones colectivas sin esterilización transmiten hepatitis y VIH. La pérdida de sensibilidad se discute: los estudios contradictorios (Sorrells 2007 frente a Bossio 2016) concluyen como mucho una diferencia pequeña, pero una circuncisión demasiado ajustada puede hacer dolorosa la erección. En el adulto, la operación dura treinta minutos con anestesia local o general, y la cicatrización cuatro a seis semanas sin relaciones.

Lo que dice la ley

Para que salga bien

Un profesional formado, un lugar limpio, material estéril de un solo uso, anestesia sistemática (crema y bloqueo peneano en el lactante, general en el niño de 2 a 12 años, local en el adulto: el dolor no tratado del recién nacido está documentado y deja huella), una técnica adecuada (Plastibell, Gomco o Mogen en el lactante, cirugía clásica después), instrucciones escritas para el postoperatorio y un número al que llamar; nunca durante una infección ni con una anomalía del pene (hipospadias), nunca sin haber preguntado por trastornos de la coagulación en la familia. Y si la razón no es ni religiosa ni médica, la mayoría de las sociedades científicas europeas sugieren esperar a que el niño pueda decidir por sí mismo. La ablación de las niñas no tiene nada de comparable y es un delito en todos los países de habla hispana: véase Cirugía íntima.

Página verificada en septiembre de 2026. Las normas y los datos citados pueden cambiar: en caso de duda, confírmelos en la fuente oficial indicada.

Situar esta página en el mapa del sitio

¿Una pregunta, una corrección, una sugerencia? Escríbenos.