Por qué esta sección
Un sitio sobre la vida en pareja se cruza con la cirugía en cada etapa: el pecho o la nariz que uno quiere cambiar antes de conocer a alguien, la circuncisión que pide una religión o una familia, la operación íntima que no se atreve a mencionar, la transición que sacude a una pareja. Estas operaciones tienen dos cosas en común: casi nunca son urgentes, lo que deja tiempo para informarse, y cada vez más se hacen en otro país, donde son más baratas o legales, con riesgos que el precio no cuenta. Cada página describe las técnicas sin detalles inútiles, da las tasas de complicaciones publicadas, dice lo que permite la ley país por país y cita los centros y los organismos de referencia — colegios de médicos, sociedades científicas, registros — que permiten comprobar a un profesional. Nada de esto sustituye una consulta: sirve para llegar a ella con las preguntas correctas.
Cinco reglas válidas para cualquier operación
- Comprobar al cirujano: en España, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (formación MIR) inscrito en el colegio de médicos y, a ser posible, miembro de la SECPRE; en América Latina, la sociedad nacional de cirugía plástica (SACPER en Argentina, AMCPER y el Consejo Mexicano en México, SCCP en Colombia, SCCP en Chile, SPCP en Perú, SVCPREM en Venezuela) publica la lista de sus miembros. Un «médico estético» o un «cirujano cosmético» sin la especialidad no es cirujano plástico.
- Dos consultas, un presupuesto escrito, un plazo: quien mete prisa es alguien de quien huir; en Colombia la Ley 1799 de 2016 prohíbe la cirugía estética a los menores de 18 años, y en varios países se exige un consentimiento informado detallado (Ley 41/2002 en España).
- Un centro autorizado: clínica u hospital con quirófano y anestesista, registrado ante la autoridad sanitaria (Registro de centros del Ministerio de Sanidad en España, habilitación en Argentina, COFEPRIS en México, Secretaría de Salud y REPS en Colombia); nunca un consultorio, un hotel, un piso o un «garaje».
- El seguimiento: la mayoría de las complicaciones aparecen en las tres primeras semanas; operarse a tres horas de avión sin médico cerca para el postoperatorio es el primer factor de los accidentes del turismo médico.
- El seguro: la sanidad pública y las mutuas no cubren ni la cirugía estética ni sus complicaciones, ni en el país ni fuera; una repatriación sanitaria cuesta decenas de miles de euros o dólares.
