Para quién
Azoospermia, alteración mayor del semen tras fracaso de ICSI, riesgo de transmitir una enfermedad genética grave, parejas de mujeres y mujeres solas donde la ley lo autoriza. La donación se utiliza en inseminación cuando el útero y las trompas son normales, y en FIV en caso contrario.
Ser donante: el recorrido real
- Una entrevista, a menudo con un psicólogo, sobre las motivaciones y sobre lo que la donación compromete — incluida la posibilidad de que un adulto se presente veinte años más tarde.
- Un estudio: serologías completas, cariotipo, búsqueda de las mutaciones más frecuentes en la población de que se trate, encuesta genética familiar.
- Varias recogidas espaciadas, congeladas y luego puestas en cuarentena el tiempo de repetir las serologías — este plazo existe para cubrir la ventana silenciosa de las infecciones.
- Un tope: el número de familias nacidas de un mismo donante está limitado, para evitar encuentros consanguíneos involuntarios. Ese tope varía de un país a otro, y no se respeta en todas partes: los bancos internacionales distribuyen en varios países a la vez.
El anonimato, en retroceso
El movimiento es claro y va en una sola dirección. Cada vez más países dan al niño, a su mayoría de edad, acceso a la identidad del donante, tras constatar que el secreto pesa más que la verdad. Dos elementos han decidido la cuestión: el beneficio, mostrado por los estudios de seguimiento, de una información dada pronto y con sencillez, y el hundimiento del anonimato por los tests de ADN recreativos, que permiten encontrar a un donante sin su acuerdo.
En concreto: si concibe por donación hoy, parta del principio de que su hijo podrá saberlo. La pregunta ya no es si lo sabrá, sino cómo y por quién.
El plazo de espera
Depende enteramente del número de donantes, y varía de unos meses a varios años según los países. Las características físicas solicitadas alargan a veces la espera; la ley, según los lugares, autoriza o prohíbe elegir al donante por ese criterio.
