Lo que el tacto hace
El contacto de la piel libera oxitocina — la hormona del apego, la misma del parto y de la lactancia —, baja el cortisol del estrés y la tensión arterial, y calma el dolor. Los estudios sobre parejas muestran que las que se tocan a menudo fuera del sexo — abrazos, manos, masajes — declaran más satisfacción y menos conflictos, con independencia de la frecuencia de sus relaciones. El tacto es una necesidad, no un preliminar.
El beso
Universal casi — algunas culturas no lo practican —, el beso en la boca intercambia información: los estudios sobre el olfato sugieren que sirve, inconscientemente, para evaluar la compatibilidad inmunitaria. En la pareja estable cumple otra función: es el gesto que más rápido desaparece con los años, y su ausencia es una de las primeras señales de distancia. Recuperarlo — el beso de la mañana, el de la noche, sin más — es un acto pequeño con un efecto grande.
Las caricias
La sexología usa desde hace décadas el «foco sensorial»: ejercicios en los que la pareja se acaricia por turnos sin buscar el orgasmo, a veces sin tocar las zonas genitales, para reaprender el placer del contacto sin la presión del resultado. Es el tratamiento de base de muchas dificultades sexuales, y funciona igual como prevención. Las zonas del cuerpo más sensibles al tacto son objeto de su propia página.
Cuando el tacto desaparece
Los hijos, el trabajo, el cansancio, un conflicto: el contacto físico es lo primero que se sacrifica, y su ausencia se instala sin que nadie lo decida. Al cabo de meses, tocar al otro vuelve a parecer una iniciativa — y una iniciativa sexual —, y se evita. Salir de ahí pasa por el contacto sin intención: abrazos, mano en el sofá, masaje de espalda, con la regla explícita de que no llevan a nada más, hasta que vuelvan a poder hacerlo.
El tacto y la ley
Un beso o una caricia impuestos son una agresión sexual en el derecho de todos los países hispanohablantes, en la pareja como fuera de ella. El consentimiento se aplica al tacto como a todo lo demás.
Esta sección es una sección de salud sexual: describe, no ilustra, y no sustituye una consulta. Cuando algo duele, sangra o preocupa, la respuesta es un profesional.
