Lo más frecuente
- La depresión: tristeza o vacío casi todos los días durante más de dos semanas, pérdida de interés por todo, sueño y apetito alterados, culpa, lentitud, ideas de muerte. No es debilidad ni falta de voluntad; es una enfermedad que se trata, con psicoterapia, medicamentos o ambos.
- La ansiedad: preocupación constante e incontrolable, tensión, crisis de angustia con palpitaciones y sensación de muerte inminente. Los trastornos de ansiedad son los más extendidos y responden bien a la terapia cognitivo-conductual.
- El agotamiento, profesional o parental: cansancio que el descanso no repara, cinismo, ineficacia. La frontera con la depresión es porosa.
- La depresión posparto: afecta a alrededor de una de cada ocho madres, y también a algunos padres; se confunde a menudo con el cansancio normal y se trata muy bien cuando se detecta.
En pareja
Vivir con alguien deprimido o ansioso desgasta, y la persona que acompaña se olvida a menudo de sí misma. Lo que ayuda, según los pacientes y los terapeutas: nombrar lo que pasa sin diagnosticar — «te veo mal desde hace semanas» —, proponer una consulta y acompañar a la primera, no tomar la irritabilidad o la falta de deseo como algo personal, y mantener una vida propia. Lo que no ayuda: los consejos («sal, haz deporte»), el chantaje, el silencio. Y el acompañante también tiene derecho a consultar.
A quién dirigirse
El médico de familia es la primera puerta en todos los países: evalúa, trata las formas leves y orienta. El psicólogo trata con la palabra; el psiquiatra es médico y puede prescribir. La atención pública en salud mental es desigual en la región — muy escasa en algunos países, con largas esperas en otros —; los centros de salud mental comunitarios, las universidades con clínicas de psicología y las asociaciones de pacientes son alternativas asequibles. Las fichas de país dan los recursos de cada Estado.
En crisis
Ideas de suicidio, plan, medios al alcance: es una urgencia, en todos los países. Llamar a la línea de prevención del suicidio del país — las fichas de país dan los números —, acudir a urgencias, no dejar sola a la persona, retirar los medios. Hablar del suicidio con alguien que lo piensa no lo provoca: lo alivia. Este sitio trata estos temas con la mayor cautela; si usted mismo está pasando por un momento así, la ayuda existe y funciona, y una llamada hoy cambia mucho.
Lo que la pareja no puede hacer
Curar. Acompañar, sí; sustituir al tratamiento, no. Las parejas que resisten a la enfermedad de uno de los dos son las que aceptaron pronto la ayuda exterior, y las que no convirtieron la relación en una relación de cuidado permanente. La página sobre la ruptura y la soledad trata el duelo amoroso, que es otra cosa y a veces la misma.
