Custodia de los hijos — Marruecos

Tras el divorcio, la custodia de los hijos (hadana) corresponde con prioridad a la madre, mientras el padre conserva la tutela legal; el derecho de visita lo organiza la sentencia, con posibilidad de ejecución forzosa, pero la ejecución — pensión, vivienda, visitas — es el punto débil; la reforma de la Moudawana anunciada a finales de 2024 trata de la custodia, y el padrastro o la madrastra no tiene ningún estatuto — entre Marruecos y España no rige ningún reglamento europeo, y llevarse al hijo sin acuerdo es en España un delito de sustracción de menores.

Mapa de situación — Marruecos — Custodia de los hijos
Marruecos. Mapa de situación de contornos simplificados — datos Natural Earth, dominio público.

El marco legal

En Marruecos, la situación de los hijos tras la separación la regula el Código de la Familia (Moudawana) de 2004, dentro del procedimiento de divorcio, que es siempre judicial (véase la ficha sobre el divorcio). La custodia (hadana) — el cuidado y la crianza del hijo — corresponde con prioridad a la madre, mientras que el padre conserva la tutela legal (tutelle légale), es decir, la representación legal del menor. El derecho de visita lo organiza la sentencia, con posibilidad de ejecución forzosa. Cuando hay hijos, el juez debe intentar dos veces la conciliación antes de pronunciar el divorcio, y, en el divorcio a petición del marido (talaq), los derechos debidos a los hijos se consignan antes de que se pronuncie. La ejecución de las resoluciones — pensión de alimentos (nafaqa), vivienda, derecho de visita — es el punto débil señalado con más frecuencia: un importe y un calendario fijados con precisión en la sentencia son lo que la hace posible. La reforma de la Moudawana anunciada a finales de 2024 trata en particular de la custodia de los hijos; su adopción definitiva sigue en curso. La nueva pareja de un progenitor no tiene ningún estatuto legal: ni autoridad sobre el menor, ni obligación de alimentos, ni derechos sucesorios, y tras una separación la ley no le reconoce ningún derecho de visita. La autorización para que el menor salga del territorio corresponde al progenitor o al tutor. Y el derecho marroquí no conoce la adopción, sino la kafala, que no crea filiación (véase la ficha sobre la adopción): el padrastro no puede adoptar al hijo de su cónyuge. En España, en cambio, la patria potestad sigue siendo compartida tras la separación, la custodia compartida se acuerda en cerca de la mitad de los divorcios con hijos, la pensión de alimentos se calcula con las tablas orientativas del Consejo General del Poder Judicial, y su impago durante dos meses seguidos o cuatro alternos es delito. Marruecos no pertenece a la Unión Europea: ni el Reglamento (UE) 2019/1111 (Bruselas II ter) ni el Reglamento (CE) n.º 4/2009 sobre las obligaciones de alimentos se aplican allí, y una resolución española sobre la custodia o la pensión no se ejecuta automáticamente en Marruecos, ni a la inversa. Los tribunales españoles son competentes, en principio, cuando el menor reside habitualmente en España, cualquiera que sea la nacionalidad de sus padres: para la comunidad marroquí de España, la custodia de los hijos que viven en España la decide, por lo general, el juez español.

Los puntos clave

Custodia (hadana)Con prioridad a la madre tras el divorcio
Tutela legalLa conserva el padre: representación legal del menor
Derecho de visitaOrganizado por la sentencia, con posibilidad de ejecución forzosa
ConciliaciónDos intentos obligatorios cuando hay hijos, antes de pronunciar el divorcio
Derechos de los hijosConsignados antes de pronunciarse el talaq; pensión de alimentos (nafaqa) fijada en la sentencia
Punto débilLa ejecución: pensión, vivienda, visitas; de ahí la importancia de importes y modalidades precisos en la sentencia
Padrastro o madrastraNingún estatuto legal: ni autoridad, ni obligación de alimentos, ni herencia; poder escrito del progenitor indispensable en la práctica; ningún derecho de visita tras una separación
ViajesLa autorización para que el menor salga del territorio corresponde al progenitor o al tutor
AdopciónProhibida; la kafala asegura el cuidado del menor sin crear filiación
ReformaAnunciada a finales de 2024; trata en particular de la custodia de los hijos; adopción definitiva en curso
Comparación con EspañaPatria potestad compartida tras la separación; custodia compartida en cerca de la mitad de los divorcios con hijos; pensión según las tablas del Consejo General del Poder Judicial; impago durante dos meses seguidos o cuatro alternos: delito
Familias hispano-marroquíesMenor residente en España: competencia de los tribunales españoles, cualquiera que sea la nacionalidad de los padres; ningún reglamento europeo con Marruecos; acuerdos de cooperación judicial entre los dos países

En la práctica

Coste y cobertura

En Marruecos, los gastos de justicia son modestos, el abogado no es obligatorio pero sí muy aconsejable, y la asistencia judicial se concede a las personas sin recursos con un certificado de indigencia; los poderes y los actos notariales tienen tarifas fijadas. En España, la custodia se decide dentro del divorcio (véase la ficha correspondiente); una modificación de medidas cuesta de 800 a 2 500 euros con abogado, la justicia gratuita cubre los honorarios según los ingresos, y los puntos de encuentro familiar y la mediación familiar son gratuitos en muchas comunidades. Aparte quedan la apostilla, las traducciones juradas y, si hay que hacer reconocer una resolución en el otro país, los honorarios de ese procedimiento.

Cambios recientes

La reforma de la Moudawana anunciada a finales de 2024 trata en particular de la custodia de los hijos, junto con la edad para casarse, la gestión de los bienes de los cónyuges y la poligamia; su adopción definitiva sigue en curso. Del lado español, la Ley Orgánica 8/2021 de protección de la infancia reforzó la audiencia del menor y excluye la custodia compartida en los casos de violencia.

A quién dirigirse

Conviene saber

En Marruecos, la custodia corresponde con prioridad a la madre, pero la tutela legal sigue en manos del padre: las dos cosas no se confunden, y la segunda puede pesar en los documentos y los viajes del menor. La ejecución de las resoluciones es el punto débil: sin importes y calendario precisos en la sentencia, la pensión y las visitas son difíciles de obtener. Para una familia hispano-marroquí, nunca se marche a Marruecos ni a España con el hijo sin el acuerdo escrito del otro progenitor o una decisión del juez, ni siquiera para «volver a casa»: en España es un delito, entre los dos países no rige ningún reglamento europeo que haga circular las resoluciones, y la restitución del menor dependerá de los convenios y acuerdos en vigor entre ellos. Y el padrastro o la madrastra no tiene en Marruecos ningún estatuto: sin poder escrito del progenitor, ni siquiera puede actuar por el menor ante el colegio o el médico.

Fuentes y enlaces oficiales

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