La Luna y Venus en el amor

Para un astrólogo, dos personas se enamoran por la Luna y Venus, no por el Sol. Conocer los suyos exige la hora de nacimiento; después, la lectura es sencilla.

Primero: conocer sus posiciones

La Luna cambia de signo cada dos días y medio; Venus, cada tres o cuatro semanas. Para saber en qué signo están en su carta hace falta la fecha y, para la Luna, la hora de nacimiento. La página sobre la carta natal explica cómo obtenerlas; el resto de esta página se lee mejor con las suyas a la vista.

La Luna: lo que uno necesita

La tradición atribuye a la Luna la vida emocional: cómo se siente uno amado, qué necesita para sentirse seguro, cómo reacciona cuando algo va mal. Luna en signo de fuego: necesita entusiasmo y atención; en tierra: estabilidad y gestos concretos; en aire: conversación y espacio; en agua: intimidad y ternura. Dos Lunas del mismo elemento «se entienden sin hablar», dice la tradición; dos Lunas en cuadratura tienen que aprender a traducirse.

Venus: cómo uno ama

Venus describe la manera de seducir y de amar, y lo que uno encuentra deseable. Venus en Aries conquista; en Tauro disfruta; en Géminis conversa; en Cáncer cuida; en Leo ofrece; en Virgo ayuda; en Libra armoniza; en Escorpio absorbe; en Sagitario explora; en Capricornio construye; en Acuario sorprende; en Piscis se funde. Es el retrato que muchos reconocen mejor que el del signo solar, porque describe el comportamiento amoroso concreto.

Marte: el deseo

Marte es la energía y el deseo, la manera de tomar la iniciativa — y de enfadarse. La tradición lee la atracción física en la relación entre el Marte de uno y la Venus del otro, y la compatibilidad de los temperamentos en los dos Marte.

La sinastría

Comparar dos cartas es superponerlas y leer los ángulos entre los planetas de una y de la otra: conjunciones y trígonos como facilidades, cuadraturas y oposiciones como tensiones. Los astrólogos miran sobre todo el Sol y la Luna de cada uno, las dos Venus, las dos Lunas, y el ascendente de uno frente a los planetas del otro. Una sinastría «fácil» no predice nada — los estudios lo han comprobado —, pero da a la pareja un mapa para hablar de lo que va bien y de lo que cuesta. Ese uso es el único que este sitio recomienda.

Las fases de la Luna

Aparte de la astrología, la Luna tiene sus fases, y la tradición popular las asocia al ánimo, al sueño y a los partos. La investigación no encuentra efecto sobre los partos ni sobre el comportamiento; encuentra un efecto pequeño sobre el sueño, más corto en las noches de luna llena, probablemente por la luz. Un ciclo completo dura 29 días y medio; la luna llena vuelve, por tanto, doce o trece veces al año.

Lo que la astrología es, y lo que no es

Ninguna investigación ha encontrado que la posición de los planetas en el nacimiento prediga el carácter o el destino: los estudios controlados, desde los años 1980, dan resultados iguales al azar. Estas páginas presentan la astrología como lo que es — una tradición cultural milenaria y un lenguaje para hablar de uno mismo y de la pareja —, sin pretender que prediga nada. Léalas como un juego serio, no como una guía.

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